Monday, March 27, 2017

El valor de las cosas



"El sabio no necesita nada y sin embargo, hace buen uso de todo. El tonto "necesita" todo y sin embargo, no hace buen uso de nada." Donald J. Robertson


Cuenta la historia que Diógenes de Sinope, el discípulo más destacado de la escuela cínica, no veía la necesidad de tener una casa y por eso vivía en un barril de vino. Esto era una de las tantas cosas que hacía para ilustrar la importancia que le daba a su libertad sobre las cosas que pudieran limitarla. Tal tipo de pensamiento y acción no pasaron desapercibidos por eso, cuando llegó a oídos de Alejandro Magno, este sintió una curiosidad enorme por conocerlo y fue a visitarlo a Corinto.  Una vez allí, sabiéndose el hombre más poderoso del mundo, le dijo a Diógenes, "Pídeme lo que quieras.", a lo que este le respondió, "Muévete a un lado que me cubres el sol." Ni siquiera Alejandro, con todo los títulos que lo adornaban, pudo doblegar el alma del filósofo. 

Diogenes tenía una manera particular de asignar valor a las cosas. Sus necesidades eran satisfechas por la naturaleza. A esta la consideraba esencial y por ende valiosa. Como su cometido final era la formación de un buen carácter, consideraba que el ejercicio del mismo nos lleva a asignar valor a las cosas dependiendo de si están alimentando el buen carácter o no. ¿Cuál es el alimento del buen carácter? Justo allí esta nuestra libertad. 

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